La muerte es la separación del alma de su cuerpo físico.

A la entrada del alma en un cuerpo se lo llama nacimiento.

A la marcha del alma del cuerpo se lo llama muerte. El cuerpo muere cuando el alma se ausenta.

La muerte es una puerta que se abre entre un aspecto de la vida y otro.

Es el cese de la actividad corporal o física, de las funciones físicas y orgánicas, y de la consciencia física.

La muerte es la transición de un estado del Ser a otro. Un cambio de la forma de la consciencia a otro plano astral o mental.

El hielo se convierte en agua y ésta se convierte en vapor y en gas invisible, según su grado de vibración.

Igual ocurre con la vida en los planos físico, astral y mental.

La muerte no acaba con tu personalidad ni tu conciencia propia, sino que meramente te abre las puertas a una forma más elevada de vida.

La muerte es sólo la puerta a una vida más plena.

La muerte no supone la extinción de la personalidad, sino meramente el cese de una importante individualidad.

Es sólo un cambio en la forma.

La vida fluye para lograr su conquista de lo Universal. La vida fluye hasta fundirse en lo Eterno.

La muerte no es el fin de la vida, sino un aspecto de ésta.

Es un incidente natural en el curso de la vida.

Es necesaria para tu evolución.

La muerte no es lo opuesto a la vida.

Es sólo una fase de la vida.

Ésta fluye incesantemente.

El fruto perece, pero su semilla está plena de vida.

La semilla muere, pero un gran árbol crece a partir de ella.

El árbol perece, pero se convierte en carbón, el cual es rico en vida.

El agua desaparece, pero se convierte en vapor invisible, el cual contiene la semilla de una nueva vida.

La piedra desaparece, pero se convierte en limo, el cual está lleno de una vida nueva.

Sólo perece la envoltura física, pero la vida permanece.

La disolución del cuerpo no es más que un sueño.

De igual modo que un hombre o mujer duerme y se despierta, así ocurre con la muerte y el nacimiento.

La muerte es como el dormir; el nacimiento es como el despertar.

La muerte nos conduce a una vida nueva y mejor.

Una persona con discriminación y sabiduría no teme a la muerte.

Sabe que ésta es la puerta hacia la vida.

La muerte, para ella, no está ya representada por el esqueleto que porta la guadaña para cortar el hilo de la vida, sino, más bien, por un ángel que porta la llave de oro para abrir le la puerta hacia una existencia mucho más amplia, plena y feliz.

El nacimiento sigue a la muerte, de igual modo que el despertar sigue al sueño.

Nuevamente asumirás la tarea que abandonaste en tu vida anterior.

Por tanto, no temas a la muerte.

El nacimiento y la muerte son el juego de Maya.

Quien nace comienza a morir.

Quien muere, comienza a vivir.

La vida es la muerte y la muerte es la vida.

El nacimiento y la muerte son, meramente, puertas de entrada y salida al escenario de este mundo.

Del mismo modo que te mueves y trasladas de una casa a otra, el alma pasa de un cuerpo a otro para ganar experiencias.

De igual modo que una persona se despoja de sus viejos adornos y se pone otros nuevos, así mismo penetra el habitante de este cuerpo, abandonando los cuerpos usados en otros nuevos.

No temas a la muerte.

Ésta es el fenómeno ilusorio de Maya.

Representa, tan sólo, la disolución de los elementos.

‘Tú eres inmortal’

En memoria a mi hermana

Swami Sivananda